diciembre 14
El martes contaré, de nuevo, en el TPB. Se trata de una función gratuita y navideña para los habitantes del barrio Lacandelaria. Sé que bien lo haremos. A las cinco será, y dos mujeres que conocen el sabor de mis labios estarán allí escuchando simultáneamente cada palabra, observando cada gesto que yo produzca. A una la amo; la otra me gusta, y ella le gusta al mundo.
Mariela, la profesora estadística, no me reventó, por piedad o intolerancia, luego de mi segunda repetición. En cambio, creo que he muerto académicamente en Historia. Hoy lo sabré y veré si puedo biendesperdiciar el dinero ganado en la función del martes, o si debo invertirlo en la academia kafkiana de sapiencias inútiles.
Nos van a echar del apartamento.
Un cometa o algo se estrellará con la faz del planeta en 2012.
Terminaré la carrera (o ella conmigo) en el 94 ½.
No tendré hijos.
Ella tampoco.
Seremos los padres de un eterno nadie.

jajajaja... eso de no tener hijos no se decide, es como decidir de quién te enamoras
ResponderSuprimirVeinte años antes y ya te inquietaba el 2012.
ResponderSuprimirMe preocupa bastante esa gente que asegura que "eso de no tener hijos no se decide". Ponen en seria duda el sentido de pertenencia a una especie racional que entre otros logros no se debería reproducir por simple instinto.
ResponderSuprimirEn cuanto al 2012, bueno... el Agente Fox Mulder y los guionistas de Terminator III, entre otros, también lo tenían claro.